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Divorcio - abandono - prueba de testigos


Partes: A. L. M. C. c/ V. A. O. s/ divorcio art. 214 inc. 2º CCiv.

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: C

Fecha: 8-may-08 Sumario:


1.-Corresponde confirmar la sentencia que decretó el divorcio vincular en los términos del art. 214, inc. 2º del CCiv., pues con la prueba testimonial producida no es posible tener por acreditadas las injurias o el abandono voluntario y malicioso del hogar conyugal.Si bien quedó acreditado que el marido se fue del mismo, no surge elemento que acredite los motivos o razones que lo llevaron a ello, sin que exista en autos elemento alguno que permita descartar una separación de hecho de común acuerdo.

2.-No se ha probado en autos que a la fecha en que cesó la cohabitación el esposo hubiera incurrido en alguna conducta que fuera determinante para que la separación ocurriera. Ello era carga de la actora, quien no logró probar adecuadamente los hechos conducentes tendientes a acreditar que ella no fue la causante de la separación. Ello conlleva a decretar el divorcio sólo por la causal objetiva invocada, sin que resulte pertinente dejar a salvo la inocencia de la cónyuge en el divorcio que aquí se debate.


Fallo:

En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a los 8 días del mes de mayo de 2008, reunidos en acuerdo los señores jueces de la Sala "C" de la Cámara Civil, para conocer del recurso interpuesto en los autos "A., L. M. C. Y V., A. O. S/ DIVORCIO ART. 214 INC. 2º CODIGO CIVIL", respecto de la sentencia corriente a fs.161/165 el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada?

Practicado el sorteo, resultó que la votación debía efectuarse en el orden siguiente: Sres. Jueces de cámara Dres. Cortelezzi, Díaz Solimine y Alvarez Juliá.

Sobre la cuestión propuesta el Dra. Cortelezzi dijo:

I.- Contra la sentencia dictada a fs. 161/165 que hizo lugar parcialmente a la demanda promovida y decretó el divorcio vincular de los cónyuges L. M. C. A. y A. O. V. en los términos del art. 214, inc. 2º del Código Civil, apeló la parte actora.

La accionante expresó agravios a fs.194/196, los que fueron contestados a fs.197/200 por la Defensora Público Oficial de Pobres y Ausentes. Asimismo, a fs.202/203 obra el dictamen de la Fiscalía de Cámara.

III.- LOS AGRAVIOS DE LA PARTE ACTORA.

La cónyuge accionante se agravia pues entiende que la a-quo se equivocó al considerar como testigos de referencia a los tres que declararon en autos y no le otorgó valor probatorio alguno con respecto a las causales subjetivas invocadas para dejar a salvo su inocencia en el divorcio, dejando de lado las constancias de la causa y excediendo las reglas de la sana crítica. Así, explica que de las declaraciones testimoniales surge que Noemí Carrera conoció las injurias no sólo por boca de la accionante sino también por el trato que tenía con su familia, siendo, además, testigo presencial del desamparo vivido y que C. V. y G. del B. lo compartieron.Señala que de tales testimonios surgen las injurias proferidas por el demandado y también su abandono voluntario y malicioso del hogar, así como el económico. Solicita que se revoque del fallo en crisis y se decrete el divorcio por la causal prevista en el art. 214, inc. 2º, del Cód. Civil con expresa reserva de inocencia de la quejosa.

Centrada así la cuestión, comparto con la colega de grado que con la prueba testimonial producida no es posible tener por acreditadas las injurias o el abandono voluntario y malicioso del hogar conyugal alegados por A. en su demanda, por lo que adelanto que su queja no tendrá favorable acogida.

Es que la apreciación de la eficacia probatoria del testigo debe ser efectuada de acuerdo con las reglas de la sana crítica, atendiendo a las circunstancias o motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de su declaración. En este sentido, el magistrado goza de amplias facultades pudiendo admitir las que, conforme con el correcto entendimiento humano, considere acreedoras de mayor fe, en concordancia con los demás elementos de mérito que obren en el expediente y, al mismo tiempo, desestimar las que no logren formar convicción (conf. Fenochietto-Arazi, "Código Procesal", t.2, p.438 y su cita).

Como lo ha expresado mi distinguido colega de Sala, Dr. Díaz Solimine en su voto en "Gallardo Luis Alfredo c/ Gotuzo César Alfredo s/ daños y perjuicios" (Recurso libre n° 425.501), siguiendo las enseñanzas del maestro colombiano Devis Echandía (conf. "La enseñanza del Derecho Procesal", pag. 269 y ss., RADP, 1969), "es variada la gama de posibilidades que llevan a la valoración de la prueba testimonial, pudiendo detectarse dos tipos fundamentales de testigos:a) el de atendibilidad plena y b) el de atendibilidad restringida". Entre estos últimos se encuentra el "testigo de referencia" que llevan a apreciar sus dichos con suma estrictez, pudiendo inclusive llegar a desestimarlos.

Lo atestiguado por esta clase de testigos no puede llevar por sí solo a la acreditación de un hecho, pues en el fondo su testimonio no constituye una prueba. A lo sumo las referencias indirectas al hecho pueden constituir indicios, pero no resultan concluyentes para el juzgador (Falcón, Enrique M., "Tratado de Derecho Procesal Civil y Comercial", Tº III, Rubinzal-Culzoni Editores, Santa Fe, 2006, pág. 252; Fassi-Maurino, op. cit., Tº3, págs. 684/685; Palacio-Velloso, "Código Procesal.", Tº VIII, Rubinzal-Culzoni Editores, Santa Fe, 1994, págs. 336/338; CNCiv., Sala B, 28/07/1987, "E. de C. A., M. c/ C. A., M. L.", LL, 1988-B-480, DJ 1988-2-377; ídem, Sala A, 05/05/1995, "M., P.", www.laleyonline.com.ar).

Así, destaco que las tres testigos expresaron que conocieron las conductas que habría tenido el esposo y que darían lugar a la pretensión de la actora porque se lo contó la propia A. o su familia (hijas y madre).

No depusieron sobre hechos conocidos personalmente, sino que sus testimonios fueron indirectos. Ninguna otra prueba se colectó en autos que abonen sus dichos, lo que le también le resta eficacia probatoria a tales declaraciones.

Por lo demás, ninguna de las testigos ubicó en el tiempo los padecimientos de A. que reseñan, lo que impide también determinar, en el caso de haber existido y ser imputables al demandado, si los mismos fueron anteriores o concomitantes a la separación ocurrida en marzo de 2000.

Al respecto, no puedo dejar de destacar que C. y V. casi ni conocían a V. La primera lo vio sólo tres veces en diez años y la segunda lo vio "alguna vez" (sic).

Del B. ni siquiera conoció al demandado, pues su relación con la actora comenzó posterioridad a que V. dejara de vivir en el hogar conyugal.Es decir, que no tuvo conocimiento temporal ni directo de las causales subjetivas invocadas por la accionante.

Que debiera la actora negociar con los acreedores de la empresa que ambos cónyuges tenían o el viaje a Jujuy realizado también a tales fines -hechos que son reseñados por la testigo Carrera, aunque no situados en el tiempo-, se condice más con la actividad laboral que realizaban que con la injuria grave que con tales hechos se pretende acreditar. No puede perderse de vista al respecto que se probó en autos que ambos explotaban y trabajaban en dicha empresa. A. era presidenta y V aldivieso director (v. fs.46/48, 63/71, 196/198,536/538 de la causa penal nº921 en trámite por ante el Tribunal Oral en lo Criminal nº 15 que vino ad effectum videndi).

El abandono económico que invoca la actora que, a su entender, se vería abonado por los relatos de las testigos también parece ser más atribuibles a los avatares económicos de la empresa que se ven reflejados en el expediente sobre concurso preventivo nº31.865 en trámite por ante el Juzgado en lo Comercial nº22, Sec. Nº44, que también vino ad effectum videndi, que a la ausencia de ayuda por parte del demandado.

En lo que hace al abandono del hogar conyugal se ha probado que el cónyuge por cuestiones laborales se instaló prácticamente en la provincia de Jujuy desde el año 1998 donde la empresa antes aludida tenía una oficina administrativa financiera y la fábrica, viniendo en forma esporádica a Capital Federal (v. fs.46/48 de la causa penal y fs. 73 vta. del expediente sobre concurso preventivo antes indicados).

Si bien quedó acreditado que el marido se fue del hogar conyugal, no surge elemento que acredite los motivos o razones que lo llevaron a ello sin que exista en autos elemento alguno que permita descartar una separación de hecho de común acuerdo.Las dos testigos que conocían a la actora al momento en que se separó de su cónyuge ningún dato pudieron aportar al respecto. Carrera expresamente contestó que desconoce los motivos por los cuales V. dejó de vivir con A. y V. se atuvo sólo a decir que el demandado se fue de la casa a principios del año 2000.

En definitiva, no encuentro que la a-quo haya fallado en contra de las constancias agregadas en autos ni tampoco que se hubiera apartado de las reglas de la sana crítica al valorar las declaraciones testimoniales.

Es que por el contrario y concretamente, no se ha probado en autos que a la fecha en que cesó la cohabitación el esposo hubiera incurrido en alguna conducta que fuera determinante para que la separación ocurriera. Ello era carga de la actora, quien no logró probar adecuadamente los hechos conducentes tendientes a acreditar que ella no fue la causante de la separación. Ello conlleva a decretar el divorcio sólo por la causal objetiva invocada (conf. Zannoni, Eduardo A., "Derecho de familia", Tº2, Ed. Astrea, Buenos Aires 1989, pág. 120/121), sin que resulte pertinente dejar a salvo su inocencia en el divorcio que aquí se debate.

Por todo ello, propondré al Acuerdo que no se haga lugar al agravio en estudio.

IV.- COSTAS.

También se agravia la actora porque se impusieron las costas en el orden causado. Solicita que las mismas sean impuestas al demandado ya que su abandono la obligó a promover el presente divorcio, siendo además el culpable de la separación.

Tiene dicho la jurisprudencia que en los casos de divorcio por la causal objetiva prevista en el art. 214, inc. 2º, del Código Civil, en el cual se ha producido prueba como consecuencia de la intervención del Sr. Defensor Oficial, no existe parte vencida en sentido estricto de la palabra, por lo que no resulta aplicable el principio objetivo de la derrota que prevé el art. 68 del Cód. Proc. (CNCiv., Sala B, 10/05/2000, "B. H. I.c/ C. J. O", citado en "Código Civil de la República Argentina. Con todos los valores agregados Legis", Ed. Legis, Buenos Aires, 2007, pág. 118, sum. 854; ídem, Sala M, "S., E. H. c/ R., J. de la C.A. s/ divorcio"; ídem, Sala K, 03/03/2003; "S., D.I. c/ I., O.A. s/ divorcio"; ídem, "T., L. c/ B. D., M. s/ divorcio", 23/11/93; ídem, Sala K, 18/08/2000, "E., A. C. c/ G., R. R.").

Por ello, el rechazo de la queja se impone.

A mérito de todo lo expuesto, propondré al Acuerdo que se rechacen las quejas formuladas por la parte actora y se confirme lo resuelto en la sentencia de grado en todo lo que ha decidido y fuere materia de agravio, con costas de Alzada en el orden causado atento el objeto de a utos y que la actora pudo haberse creído con derecho a reclamar en esta instancia en razón de las particularidades del caso (conf. art. 68 del Cód. Proc.).

Por razones análogas, los Dres. Díaz Solimine y Alvarez Juliá adhirieron al voto que antecede.

Con lo que terminó el acto.

OMAR LUIS DIAZ SOLIMINE

LUIS ALVAREZ JULIA

BEATRIZ LIDIA CORTELEZZI

Buenos Aires, 8 de Mayo de 2008.

Y VISTOS:

Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede, se rechazan las quejas formuladas por la parte actora y se confirme lo resuelto en la sentencia de grado en todo lo que ha decidido y fuere materia de agravio.

Las costas de esta instancia se imponen en el orden causado (art. 68 del Cód. Proc.).

Notifíquese y devuélvase.

OMAR LUIS DIAZ SOLIMINE

LUIS ALVAREZ JULIA

BEATRIZ LIDIA CORTELEZZI