El 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Consideramos importante
recordarlo ahora en setiembre.
La celebración, considerada la más significativa del calendario ambiental, tiene
su día de gloria y después parece diluirse en las cotidianas infracciones casi
inconscientes. Más de 100 países han adherido formalmente a la propuesta de salvar el
planeta desde aquel 5 de junio de 1972, cuando se reunieron en Estocolmo, convocados por
las Naciones Unidas.-
Se han elaborado planes de acción práctica para el mejoramiento del medio ambiente, en
beneficio de la humanidad toda.
Apostamos a que se deben asignar anualmente grandes cantidades de dinero en distintos
países para proyectos ambientales, de envergadura o no, sin embargo, este tema, va más
allá de los parámetros económicos o de las políticas internacionales o nacionales. En
realidad es un tema " del más acá", de cada uno de los habitantes de esta gran
colmena de la que no tenemos conciencia que formamos parte. Otra manifestación más del
perverso individualismo mal interpretado.
Sin duda, la mayoría de los problemas ambientales son esencialmente causados por
el hombre.
Los grandes temas son prioritarios sin duda, pero pertenecen a una esfera en la que no
podemos, la mayoría de nosotros, hacer un aporte en forma inmediata. La tala
indiscriminada de recursos naturales, la inadecuada explotación de los recursos minerales
y energéticos, la disposición de los residuos sólidos, el estado de las napas
freaticas, etc. etc.etc... los dejo a aquellos que han asumido el compromiso formal ante
la comunidad de ocuparse. Pero de que manera, cooperamos nosotros con estas acciones para
atenuar los efectos de la degradación del medio circundante?.
Debemos fomentar, con los pequeños ejemplos, una conciencia ecológica, no digamos
en los ciudadanos, digamos entre nuestro medio cotidiano. No subestimemos, el pequeño
aporte. Cada abeja hace lo suyo y la colmena funciona.
Se siente un animal con la comparación? Ojala lo fuéramos, ellos no destruyen su
medio ambiente.-