"Escribir programas de ordenador y descubrir el
código genético ha sustituido la búsqueda del oro, la conquista de la tierra y la
gestión de la maquinaria como ruta hacia el poder económico.
El conocimiento es el nuevo valor: más de la mitad del producto interior bruto de
los países de la OCDE está basado en el conocimiento. Tanta es la importancia de estas
tecnologías que las nuevas reglas de la globalización-liberalización, la privatización
y los cada vez más estrictos derechos de propiedad intelectual están determinando su uso
y control, con importantes consecuencias para el desarrollo humano".
Informe para el Desarrollo Humano de la ONU, 1999
Antes del siglo XX lo material era la base del desarrollo socio- industrial. El
trabajo era eminentemente manual, físico.
En las fábricas la manufactura de materiales para construir el mundo era la principal
fuente de ingresos y eje central de la sociedad. Las aspiraciones intelectuales y el
trabajo mental quedaba relegado a unos pocos privilegiados. La aparición en escena de la
electricidad y con ella los medios de comunicación de masas a principios del s. XX, y su
posterior desarrollo, introdujeron una nueva materia prima a la que se podía poner precio
y así engrasar aún más la maquinaria socioeconómica: la información.
Esta materia prima no se puede coger con las manos, medir o cortar en trocitos para vender
al peso. Se trata de material procesable por el cerebro, información, datos... material
destinado a hacer funcionar la mente, no el cuerpo.
El transcurso de los años ha demostrado que seguimos avanzando, que del nivel físico en
el que nos ganábamos la vida hace 100 años estamos pasando a pasos agigantados al nivel
mental. Las preguntas son las siguientes:
¿daremos el paso todos al mismo tiempo? y ¿estaremos preparados para un cambio tan
importante?
"Un documento de 40 páginas se puede enviar de Madagascar a Costa de Marfil, por
ejemplo, por mensajería en cinco días a un coste de 75 dólares, por fax en 30 minutos y
a 45 dólares o por correo electrónico en 2 minutos y por menos de 20 centavos,
pudiéndose enviar al mismo tiempo a cientos de personas más sin coste extra. La
elección es sencilla, y está ahí".
Informe para el Desarrollo Humano de la ONU, 1999
Las posibilidades que existen hoy de comunicación internacional a bajo coste, de conocer
otras culturas y de manejo de la
información en grandes cantidades, desde casa y con relativo control por parte del
usuario es comparable a la revolución
industrial en su tiempo. Aunque bien es cierto que sobreabundancia de información no
quiere decir ciudadanos mejor formados,
las ventajas de poder acceder a un banco de información cada vez mayor y a un coste
descendente son innegables.
Pero ante tanto espectáculo cegador y pirotecnia informativa estamos cayendo en una
visión sesgada de este asunto.
Tan interesante parece (y en realidad es) el espectáculo, que sólo estamos viendo la
parte delantera del escenario cuando por detrás huele realmente a podrido. El andamiaje
multicolor al que nos tiene acostumbrado la sociedad occidental no sólo minimiza, sino
que oculta la auténtica realidad GLOBAL del planeta. Siendo ciertos todos los datos que
hablan de una sociedad interconectada, algo falla. Falla que no estamos teniendo una
visión de conjunto, falla que decimos que el mundo es UNO gracias a las comunicaciones
cuando en realidad lo que es UNA es la sociedad occidental, mercantil y capitalizada hasta
los dientes.
El resto simplemente parece que no existe. Y son mayoría.
"Tailandia tiene más teléfonos móviles que todo Africa. Existen más hosts de
Internet en Bulgaria que en todo el Africa Sub-Sahariana
(excluyendo Suráfrica). Los Estados Unidos tienen más ordenadores que el resto del mundo
junto, y más ordenadores per cápita que cualquier otro país. Sólo 55 países disfrutan
del 99% del gasto global en tecnologías de la información. La mayoría de los teléfonos
en los países en vías de desarrollo se encuentran en las capitales mientras que la
mayoría de la gente vive en el campo. Las conexiones suelen ser deficientes en temporada
de lluvias y el coste de las llamadas muy alto. En muchos países africanos el promedio
del coste mensual de la conexión y uso de Internet sube hasta los 100 dólares (15.000
ptas), en comparación con los 10 dólares (1.500 ptas) que cuesta en Estados
Unidos".
Informe para el Desarrollo Humano de la ONU, 1999
El problema estriba en que las estructuras mercantilistas que sostienen el desarrollo de
las tecnologías de la información están montadas en base a un sistema que protege, por
encima de todo, a los beneficios antes que a las personas, generando una espiral centrada
únicamente en aumentar los ingresos de los cada vez menos dueños del poder informativo.
Una de las armas más eficaces de la sociedad occidental para seguir hacer creciendo la
bola de nieve es su mecanismo de penetración ideológica, en torno al cual se ha
desarrollado una de las industrias más poderosas del momento.
"Un estudio de la UNESCO muestra que el comercio mundial en bienes culturales
-material impreso, literatura, música, artes visuales, cine y fotografía, equipos de
radio y tv- casi se triplicó entre 1980 y 1991, pasando de 67 mil millones de dólares a
200 mil.
Hoy continúa creciendo. La mayor industria en cuanto a exportaciones en Estados Unidos no
es la aeronáutica, los ordenadores o los automóviles, es el entretenimiento basado en
películas y programas de televisión. Las películas de Hollywood recaudaron más de 30
mil millones de dólares a nivel mundial en 1997, y en 1998 una sola película, Titanic,
recaudó más de 1.800 millones de dólares".
[...] "Aunque la India es el país que más películas produce al año, Hollywood
llega a todos los mercados obteniendo más del
50% de sus ingresos del extranjero. En 1980 esos ingresos eran de un 30%. Sus películas
representaban el 70% del mercado del cine en Europa en 1996, cuando en 1987 esa cifra era
del 56%. En latinoamérica su influencia es del 83% y del 50% en Japón.
En contraste a esto, los filmes extranjeros raramente hacen mella en Estados Unidos,
suponiendo menos de un 3% de su mercado".
Informe para el Desarrollo Humano de la ONU, 1999
Así las cosas el panorama parece desalentador. La balanza del bienestar está
desequilibrada: tiene un plato grande, donde cada vez entra más gente; y otro plato
pequeño, donde cada vez hay menos individuos con más dinero, poder y recursos, los
mismos que controlan el plato pequeño, el plato grande y toda la balanza.
No hace falta que la ONU lo venga advirtiendo cada año con sus informes; basta encender
la tele, basta ir al cine, basta que te hagan un contrato en una gran empresa, basta salir
a la calle para caer en la cuenta que la tierra prometida de la sociedad del bienestar
materialista hace aguas por muchos sitios. A pesar de los avances (que han sido
importantes), a pesar de las buenas intenciones de la gente de la calle, al final el
producto de los esfuerzos de occidente van a manos de los de siempre, los mismos que crean
las promesas.
- Las propiedades de las tres personas más ricas del mundo sobrepasan la suma del
producto interior bruto de los países
menos desarrollados.
- Las 200 personas más ricas del mundo tienen más dinero que el 41% de habitantes
del planeta.
- Una contribución anual de sólo un 1% de las riquezas de las 200 personas más
ricas podría garantizar el acceso universal a la educación primaria del resto del
mundo. (Entre 7 y 8 mil millones de dólares).
Fuente: Forbes Magazine 1998. Citado en el Informe Para el Desarrollo Humano de la ONU de
1999.
Con estructura de comunicaciones o sin ella, con Internet o sin ella, con satélites o sin
ellos, el gran dilema de la humanidad a comienzos del siglo XXI no sólo es cómo
garantizar la cultura y el acceso al conocimiento, que también es importante, sino
generar en todos una conciencia global lo suficientemente integradora como para que seamos
conscientes de la situación TOTAL, y no sólo de la parte que nos toca, de que esa
situación no es satisfactoria, de que los culpables del desequilibrio entre ESTA parte
del mundo y la OTRA, somos precisamente los que vivimos en ESTA y que, de una vez por
todas, caigamos en la cuenta de que quienes realmente importa en esta historia somos
nosotros, los protagonistas, los seres humanos y todos por igual, de lo contrario tanto
avance no sirve de nada.
"La información es sólo una más de muchas necesidades. El correo electrónico no
sustituye a las vacunas y los satélites no proporcionan agua limpia. Los proyectos
tecnológicos de altas pretensiones ponen en riesgo las prioridades básicas porque les
hacen sombra. Como dice un trabajador sanitario de Katmandú, "Nuestras prioridades
son la higiene, la sanidad y el agua limpia para poder beber... ¿cómo va a cambiar esto
el acceso a Internet?". La mayor carencia son los recursos inadecuados para la salud
y la educación, las dos cosas en conjunto".
Informe para el Desarrollo Humano de la ONU, 1999
por Antonio Montesinos (a.monte@jet.es)
Este artículo se puede copiar y reproducir cuantas veces se desee siempre que se respeten
las siguientes condiciones:
- Se haga sin fines comerciales
- Se reproduzca íntegramente y sin modificaciones
- Se cite la fuente
- Se pueda volver a hacer así